Tipos de extinguidor: cuál necesitas según el tipo de fuego

Norton Extintores • 31 de marzo de 2026

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Elegir el extinguidor correcto es una decisión de seguridad: no todos los agentes apagan los mismos incendios y, en algunos casos, usar el tipo equivocado puede empeorar la situación. La clave está en identificar el tipo de fuego que puede presentarse en el área (materiales comunes, equipos eléctricos, grasas de cocina, combustibles, etc.) y entonces seleccionar el agente extintor apropiado.

Además del tipo, también importan factores como el tamaño del área, el nivel de riesgo, la accesibilidad del equipo y el mantenimiento periódico para que el extinguidor esté listo cuando se necesite. A continuación se describen los tipos más comunes y sus usos recomendados.

Principales tipos de extinguidor y sus aplicaciones

Extinguidor ABC (polvo químico seco multipropósito). Es uno de los más utilizados en comercios, oficinas y hogares porque cubre fuegos de clase A (sólidos como papel, madera, telas), clase B (líquidos inflamables como gasolina, solventes, pinturas) y clase C (equipos eléctricos energizados). Su ventaja es la versatilidad; su consideración principal es que el polvo puede dejar residuos que requieren limpieza, especialmente cerca de equipos electrónicos.

Extinguidor BC (polvo químico seco para líquidos y electricidad). Está orientado a fuegos de clase B y C, común en áreas con combustibles y riesgos eléctricos. Puede ser adecuado para ciertos entornos donde el riesgo principal no son sólidos combustibles (clase A). Al igual que el ABC, el residuo puede ser un factor a considerar en salas con equipos delicados.

Extinguidor de COb2 (dióxido de carbono). Muy usado para fuegos de clase B y C, especialmente cerca de tableros eléctricos, centros de cómputo y maquinaria, porque no deja residuo. Su descarga es fría y requiere buena técnica de uso; también es importante considerar ventilación y distancia segura, ya que el COb2 desplaza oxígeno en espacios reducidos.

Extinguidor de agua presurizada. Recomendado para fuegos de clase A (materiales sólidos combustibles). No debe usarse en fuegos con electricidad energizada ni en líquidos inflamables. Es común en áreas donde predominan materiales como cartón, madera o textiles, siempre que el riesgo eléctrico esté controlado o segregado.

Extinguidor de espuma (AFFF u otros agentes espumógenos). Se utiliza principalmente para clase A y B, y es frecuente en áreas con líquidos inflamables porque ayuda a formar una capa que sofoca el fuego y reduce vapores. En aplicaciones específicas puede ser una opción eficaz en talleres, almacenes y zonas de manejo de combustibles, considerando compatibilidad con el riesgo y el plan de respuesta.

Extinguidor clase K (cocinas). Diseñado para fuegos por aceites y grasas de cocina (freidoras, planchas, campanas). Su agente ayuda a enfriar y a formar una capa jabonosa que reduce la reignición. Es el tipo recomendado en cocinas comerciales donde el riesgo principal son grasas calientes y aceites en operación.

Extinguidor clase D (metales combustibles). Para riesgos industriales específicos (magnesio, sodio, titanio, etc.). No es común en comercios generales, pero es crítico donde se manejan polvos metálicos o procesos con metales reactivos. Requiere agente y técnica de aplicación adecuados al metal involucrado.

Cómo elegir en la práctica. Identifica los riesgos por zona (almacén, oficina, taller, cocina), define el tipo de fuego probable y valida que la capacidad y cantidad de equipos cubran el área. Complementa con señalización, accesos despejados, capacitación básica de uso y un programa de inspección/servicio para mantener presión, sellos y vigencia correctos.

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